EL CUMANAYAGÜENSE QUE MÁS PELÍCULAS VIO...
Escapó con el tiempo la primera vez -con fecha y día-, que se proyectó una película en Cumanayagua y también: quién y con qué interés lo hizo, es decir, de qué manera llegaron los aires del “séptimo arte” al olvidado pueblito al pie de la cordillera escambraica.
Una vez, en la Habana, en el cine Acapulco, año 1969, el autor de la entrevista que da lugar al presente testimonio sobre historia local, estaba viendo una película y parece que había una rotura. Alguien gritó: “¡Olegario, los ventiladores!.. No pude encontrar al que lo dijo, porque lo busqué, pero estoy seguro que ése era de Cumanayagua, porque así se referían a nuestro proyeccionista, el cumanayagüense que más películas vio y, también, al que más le han gritado y chi
... (... continúa)Mi papalote blanco...
A Mario Carballosa Herrera: Macuco, lo considero hombre modesto, entre los cientos de miles que conforman los barrios, aunque nadie pueda negar que como padre y abuelo posea una historia particular y al frente de la familia, la palabra suya no tenga discusión.
La pobreza, que no es una deshonra, pero sí una desgracia, quizás impulsó a este cumanayagüense de toda la vida, para que cometiera y aún cometa alguna que otra artimaña de menor cuantía, de lo cual debiera arrepentirse.
La anécdota que voy a sacar del recuerdo, para mí nada agradable, se desarrolla en el primer lustro de los años 1960, cuando la calle Potrerillo, en su curva, después del parque recién construido por la Revolución, tenía como parabán para los transeúntes una cerca de “Piña de ratón”. De ahí en lo adelante se extendía el pot
... (... continúa)EL HOMBRE Y EL PÁJARO MARAVILLOSO
Antes se contaban más relatos fantásticos que ahora, cuando la ciencia se abre paso definitivamente y no hay cabida en la imaginación para luces misteriosas o aparecidos. No quiere decir esto que la fantasía haya muerto, sólo se ha despojado del misticismo y juega su verdadero papel recreando la realidad que vivimos, haciendo más linda la vida.
Lo que me dispongo a contar es una historia adormecida por el tiempo, patrimonio de la imaginación de los hombres más viejos de la cordillera. En raras ocasiones se cuenta en círculos muy reducidos, porque enmudecieron para siempre los espíritus del monte y no se los oye venir de boca en boca.
Emeterio no fue un guajiro como todos. Haciendo economías y trabajando fuerte la tierra se convirtió en la excepción del colono. La esposa luchó a su lado, le dio muchos hijos y llegó a poseer el dinero suficiente para comprar aquí
... (... continúa)Cumanayagua: un pueblo como no hay dos
BREVE Y NECESARIA INTRODUCCION
Sobre mi amado pueblo he recopilado durante años todo lo que he tenido a mi alcance y de lo que conforma el compendio CUMANAYAGUA EN LA MEMORIA, ofrezco esta primera colaboración para los cibernautas del portal digital de tan divino terruño, donde todo puede ser posible y por el derroche de la imaginación de sus pobladores.
En este sitio entrerriano, palabra ya acuñada, viven mis amigos de la ya distante juventud y ellos, convertidos en profesionales con voces muy autorizadas, podrán apreciar con sentido crítico esta aproximación y evaluarla, porque la vida misma les otorga ese derecho. Tengo la esperanza de salir bien parado del gran riesgo de expresar cómo creo yo que ocurrieron los acontecimientos históricos. Aquí está el primer pedacito de mi incesante búsqueda. Muchas gracias…
EN BUSCA DEL TIEMPO IDO
... (... continúa)El As de la aviación cubana...
El niño de ayer se ha trocado en anciano que peina abundantes canas. Del pasado distante un recuerdo vuelve y se aferra al presente: el día aquel que jugaba muy cerca de su humilde casa, sin más ropas que el ya raído short, cuando apenas contaba seis años.
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LOS ARGONAUTAS DE LA FLORESTA
_Un cedro con más de cien años...
El diálogo pudo ocurrir en la esquina mañanera de cualquier asentamiento escambradeño y se remonta a los primeros días de 1990. Sirve de punto de partida a los avatares del hombre que borró de su fuero interno la palabra
MATÉ 32 DE UN TIRO...
Al rey de los mentirosos lo conocí en la ruta de ómnibus Cumanayagua-Cienfuegos. Este trayecto relativamente corto de una hora, es para dejar atrás 27 ó 30 kilómetros desde la localidad escambradeña hasta la joven capital provincial, y entre las más de 100 curvas que debe sortear el chofer siempre vale la pena promover algún tema de conversación.
Un día de sol de 1975 abordamos el ómnibus en la terminal cumanayagüense y cuando arribó a la primera P de Monasterio, para recoger allí a cinco pasajeros más, noté que delante de mí iba un hombre de tierra adentro, tocado de guayabera y sombrero de yarey.
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GAMBUSINES AL SACO...
Hace ya bastante tiempo por Los Cedros, en Cumanayagua, vivían tres hermanas que gustaban de hacer bromas a la gente para ir pasando el tiempo en aquellas soledades.
Se trabajaba duro, de sol a sol, y en ocasiones señaladas había algún guateque u otro tipo de fiesta para encontrar la manera de intercambiar opiniones entre vecinos distantes. Pocos hogares de la campiña cubana contaban con el radio de pilas y de los beneficios de la electricidad ¡ni hablar!
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El sargento Feliciano
Del Cumanayagua de ayer existen anécdotas que se cuentan hoy, por los más viejos, acerca del sargento Feliciano de la temida guardia Rural, el que de bobo no tenía un pelo y odiaba desaforadamente a los ladrones.
No tengo las referencias sobre cómo se hizo cabo, pero sí me han contado la prueba que le hicieron para ostentar los galones de sargento. Se dice que él y el cabo Pérez, viajaron hasta Santa Clara con ese fin. Los exámenes se realizaban de forma oral y en dúo.<
... (... continúa)La Cuchilla del Majá
Al cabo de los años el recuerdo sobre La Cuchilla del Majá ha vuelto y creo oportuno expresar en palabras mis impresiones, y desde todas las perspectivas, sobre el halo de misterio que la envolvía.
La propiedad era reducida y su ex propietario Huberto Arco, me aseguró que aquí, más que en cualquier lugar encontraba buen hábitat el majá de Santa María y de ahí el nombre que le puso un hermano suyo a esta pequeñísima hacienda.
Los parajes que la rodeaban no tenían igual y dentro del área no menos enigmática del puente de Manacas; y lo que se contaba podía pararle
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